Hace unos días mirando mi horario de trabajo-trabajo= Trabajo, me asusté de ver cuanto tiempo me destinaba a mí.
Sí, así de simple fue, es. Las horas que aparecen ocupadas en la agenda son mías, las destino al trabajo, las destino a mí.
No significa que yo sea el trabajo. Es una larga discusión, que estoy segura durante muchos años ha ocupado a psicoanalistas, psicológos, parapsicológos, cantineros, bartenders, sociológos, borrachos, sobrios, deportistas... Y es también posible que no los haya ocupado ni tanto. A lo mejor a sólo nosotros, que ni terapeutas, ni bartenders somos, y si acaso hay dos con título.
Pero es un tema que, también, se ha metido en mi cabeza y por lo tanto le he dado un par de vueltas, entre tinto y tinto... o no.
Mis amigos, con los que inicié la carrera, me dicen que trabajo demasiado, que debo tomar un poco de tiempo para mí, que debería parar un poco la carrera... Y no crean que no lo he pensado. Sí, lo he hecho, cuando a las 4 am sigo frente a la pantalla intentando construir una imagen con palabras, cuando los colores no se dan o cuando a la mañana suena el despertador cual chicharra y quiero seguir soñando sobre nubes color extraño. Pero he descubeirto las palabras para seguir,
para despetar a las 5 am y salir a trotar,
tomar un expresso a medianoche y seguir tecleando
aceptar cuanto trabajo interesante me ofrezcan
coger el vuelo o el bus o el barco con una hamaca, la cámara y las botas.
Y es que, puede que yo no sepa que quiero ser cuando sea grande, ni sepa para qué sirvo, para que soy buena realmente, y no a medias,
y es posible que aun no haya decidido para donde coger camino,
pero el movimiento del cuerpo, ver los árboles pasar cuando voy pasando, sentir el teclado caliente bajo los dedos congelados, ver los jeans sucios y las botas rotas, me llena el corazón de sangre, y las venas se sienten vivas.
Levantarme y hacer
hacer y ser
ser y no tener más que estas piernas que me llevan a donde quiera, estas manos que capturan la luz, estos dedos que dibujan palabras,
me hace sentir que así no sepa que es lo que quiero ser,
así no sepa que puedo hacer,
así no sepa a veces si lo que hago vale la pena o no,
hago lo que quiero
y quiero lo que hago
Por eso, mi tiempo libre lo dedico al trabajo
y mis horas laborales las dedico a cocinar, lavar, barrer, hacer la compra, pagar facturas, y todas esas cosas sin importancia.
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