Estoy haciendo pudin de chocolate, como es viernes... no es la misma cocina, pero huele igual,
dejo el mismo desorden alrededor mío, y mientras cocino me fumo un pucho y tomo tinto...
es la misma receta, de dos sabores, chocolate y vainilla con café, y huele bien, huele a chocolate, huele a vainilla y huele a café
la puerta se abre, y no serás tú el que entre
ya no habrá velas en la mesa, ni copas de vino tinto, tampoco serán los besos desparramados sobre el sofá...
ya no tendremos la pelea por el raspado
pero se me quemó igual la olla blanca, aquella que nos dejo la parce pastusa, la que vivió con nosotros de la forma más extraña, sin darnos cuenta siquiera... casi
pero hay pudin en la nevera, y una cuchara esperando sumergirse en él...
es un recuerdo de esa vida de velas, chocolate, vino y espuma que tuvimos
es el último recuerdo que queda, y al fondo suena sabina, en voz carraspeada, esa voz que desentonaba en todo el apartamento, que te enamoró, que te sacaba de la cama por las mañanas y te guíaba a la ducha...
será que me equivoqué hoy, pensando que era viernes, sabiendo que ya pasó un año de lágrimas, soledad, frío de noche..
será que ya fue?
no lo sé, ahora tendré que esperar que enfríe, aunque caliente siempre supo mejor, recogeré el reguero, limpiaré la mesa... y sobre ella quedará ya no el periódico sino este computador que calienta los dedos congelados de invierno, y sonará por este nuevo espacio la misma canción de siempre, ahora ya silenciada...
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Nada es igual en soledad :(
ResponderEliminarNausicaa: el lío creo que no es la soledad, sino más bien ese silencio ajeno que impregna los olores...
ResponderEliminarpero la soledad va bien, está siendo acompañada!
Un beso