He tomado decisiones equivocadas en la vida. Y no he podido arreglar las cosas. No he tenido tiempo, no me han dado el tiempo... y a veces pienso que si pudiera, tomaría las mismas decisiones, para volver a ver el amanecer con los mismos ojos, y sentir el aire rasguñar mi piel de la misma forma como lo hace en estas madrugadas de insominio...
pero esa tarde, cuando tome el avión, no tomé ninguna decisión, simplemente me fui, me fui y caminé y me perdí entre vino y noches de estúpida, y volví para perder el mejor tiempo de mi vida, por miedo, por ausencia, para no seguir siendo la que se quedó, que no era la que volvió...
y no te pido que me entiendas, son solo recuerdos lejanos de promesas vanas de un amor
son solo excusas tontas de un viaje que nunca terminó
y que ahora,
en medio de tanta turbulencia, intento desarmar, como se desarma un cuaderno viejo para salvar las únicas hojas no usadas...
Y sé, o sí que lo sé, que es un intento vano, un sueño intangible este de volver a verte sonreir por las tardes, y oirte prometer llevarme a la función de las 7 que nunca empieza...
Es un deseo de enseñarte las fotos del viaje al que no me acompañaste, de cantarte las canciones que desafino, de contarte porqué, de recalentar el té en las tardes de invierno, una y otra vez...
Es una decisión, que tomo y que no depende de mí...
es una decisión que comparto por los aires, tal vez un grito de auxilio, una propuesta de una tarde, un helado a media noche. No sé que es, son unas ganas de hablarte, de verte, de sentirte sonreir tan lejano como estás que no te veo...
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:) Soy la primera seguidora!
ResponderEliminarEsos deseos duelen, pero que sería del amor sin ellos?