domingo, 26 de abril de 2009

"ni besos, ni abrazos, ni sonrisas"

...dijo el ministro para que evitemos contagiarnos de la gripa porcina... Nada de cariños estos días, dejen el romanticismo, la coquetería, el cariño para después, cuando pase la tormenta y todos (y todas) estemos mucho más fuertes.
Dejemos el amor y sus demostraciones para cuando ya no haya peligro, para cuando el mar esté en calma y no necesitemos donde agarrarnos -o a quien aferrarnos.
Los besos enamoradisos para después, jovencitos, dejemos primero que los científicos encuentren la vacuna, la medicina; que las casas farmacéuticas se ganen sus pesos cuando logren meter sus pepas en nuestra canasta; que ya no haya miedo, tos, gripa, fiebre...

Así, a lo mejor, logremos por fin acabar con este amor desenfrenado que ataca el mundo después de los 60,
quizás entonces, encontremos esa esquina donde simplemente compartimos un mundo, pero redondo y sin escondrijos para alentarnos
puede ser que finalmente, después de la estrategia del ministro, podamos decir que nos levantamos solos de la tormenta, que lo logramos, con dignidad, es decir, sin necesidad de nadie...

Quizás, a los mejor, así sí que tal vez, yo entienda que tus besos me enfermaron, que este mal no tiene cura, y que de la tormenta saldré solita, sin esa mano que me tiende, sin esos abrazos que calientan, sin los besos de madrugada con sabor a vino tinto...

*y es cierto, lo de la gripa, y lo que dijo el ministro, que por ahora, al amor lo dejemos quietico.

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Pisadas